La primera parte del recorrido es todo cuesta arriba, pero afortunadamente en el sombreado bosque acompañado por el arroyo Höllbach, que invita a los niños a jugar y los refresca.
En el Schneiderhof se aprende cómo Bertha Schneider llevaba su vida cotidiana sin electricidad ni otras ayudas modernas.
También interesante para los niños, hay mucho por descubrir. Las visitas guiadas tienen lugar los fines de semana. Al final de la visita se puede visitar el parque de aves.
La excursión también puede hacerse a la inversa, en cuyo caso podrá pasar más tiempo en el desfiladero de Höllschlucht cuando haga calor, disfrutando de la fuente de agua y de la barbacoa.