La pintoresca maraña de tejados, las casas de diferentes épocas de construcción, los numerosos miradores, los diferentes estilos arquitectónicos -escenificados atmosféricamente por la luz de las farolas ocasionales- proporcionan el telón de fondo ideal para las visitas teatralizadas de la ciudad durante todo el año. Una experiencia impresionante que no olvidará.
El centro de Villingen no es en absoluto una ciudad museo. Aquí, la vida moderna se desarrolla sobre un telón de fondo histórico acorde con los tiempos. Invita a soñar despierto, pero también a ser activo de muchas maneras. Tráigase algo de tiempo y dé rienda suelta a sus ojos. Porque cada pocos pasos verá algo completamente nuevo, sorprendente, sencillo o monumental.
Poderosas torres de puertas y románticas callejuelas, tranquilas plazas, la muralla ampliamente conservada, las espaciosas calles del antiguo mercado, la actual zona peatonal, donde nuestra ciudad muestra su lado más despreocupado. Las posibilidades de ocio y compras invitan a explorarla.
La variada gastronomía, desde la más sencilla a la más exótica, le mimará en edificios históricos o ambientes contemporáneos.