En los valles del norte de la Selva Negra hay cuatro monasterios que pueden descubrirse en una ruta ciclista de tres etapas. El punto de partida del recorrido, de unos 145 kilómetros en total, es la abadía de Maulbronn, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y famosa, entre otras cosas, por los raviolis Maultaschen que llevan su nombre.
Al final de la primera etapa, se llega a la antigua abadía benedictina de Hirsau, que fue uno de los monasterios más importantes del país en su época. La segunda etapa conduce a Calw, ciudad de Hermann Hesse y de entramado de madera, al monasterio de Maria Reuthin, en Wildberg, y a Kälberbronn, donde comienza la última etapa del recorrido el tercer día. El destino final es el monasterio de Alpirsbach, que adorna el valle de Kinzig con sus edificios de arenisca roja.