Este lugar tiene más rosas que habitantes. Más de 16.500 rosales de las más diversas variedades hacen las delicias de los visitantes. El sendero pasa por innumerables rosaledas, un jardín de rosas aromáticas y un jardín de rosas variadas.
En casi todas las casas hay rosas, cuidadas con esmero por los lugareños. El resplandor del color y la fragancia deleitan todos los sentidos. La fuente de St Notker muestra el homónimo del pueblo.
Embriagado por los colores y la fragancia, podrá refrescarse los pies en la recién creada piscina Kneipp al final de su paseo.
También puede mimar su paladar con un toque de rosas. El licor de rosas o aguardiente de rosas es algo muy especial. Para ello se utilizan pétalos de rosa de la Hansa Rose, plantados especialmente en el pueblo. Esta delicia se puede degustar en todos los restaurantes.
La Gret Stube, la cafetería algo diferente, ofrece siempre nuevas creaciones hechas con rosas. Ya sea un trozo de tarta de rosas o un helado de rosas, el placer está programado de antemano.
Si desea llevarse algo delicioso a casa, puede visitar el centro de información turística con su tienda de regalos. Aquí podrá comprar licor de rosas, bombones de rosas o gelatina de rosas, todos ellos elaborados con rosas silvestres de Nöggenschwiel.
Esta excursión por el pueblo de las rosas es un verdadero viaje de los sentidos.
En el centro de información turística hay un aseo con acceso sin barreras.